Barreteros, de menos a más: un recuento de la campaña 2016-2017

El conjunto de cantera y plata vivió una temporada de contrastes pero, luego de una primera mitad de temporada incierta, logró un alto nivel de juego que permitió reconciliarse con su afición y volver a la postemporada después de una ausencia de 5 años.

En 2016 Barreteros regresó a la acción de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional, luego de una ausencia de un año en que -por falta de apoyo- Zacatecas perdió su presencia en la máxima competencia de baloncesto en México. Gracias a la tenacidad del Lic. Jesús Alba, Presidente del Club, se logró volver a competir al más alto nivel; consiguiendo triunfos sobre los mejores conjuntos de la Liga.

Al inicio de temporada, con varias contrataciones de renombre, se anticipaba un equipo protagonista dentro de la LNBP. Llegó Paul Marigney como una carta muy fuerte con experiencia en ligas fuertes como Italia e Israel; se integró un viejo lobo de mar (James Williams) y un experimentado mexicano (Santiago Aguirre) para dominar con su trabajo en la pintura; se tenía el aporte de dos grandes jugadores zacatecanos en Raúl Navarro y Sergio Escobar; y el cuadro se redondeó con el superdinámico Carl Jones y el ex-NBA Devin Green.

El comando del conjunto estaba en manos del experimentado entrenador estadounidense Larry Lessett. Se auguraban cosas buenas para Barreteros al ganar el primer partido de la temporada en Aguascalientes ante un sólido equipo de Panteras. Sin embargo, luego vino una racha de 6 derrotas al hilo para mostrar que -pese a su innegable conocimiento sobre baloncesto- el coach no tenía el conocimiento necesario para triunfar en el medio mexicano.

Fue necesario un relevo en el banquillo, en que el asistente Óscar Espitia tomó el mando, para que el conjunto zacatecano recobrara la senda del triunfo. A pesar de la salida de Green (por lesión) y Aguirre (razones personales), el profesor Espitia logró corregir el rumbo y mantener una marca pareja de triunfos y derrotas; hasta que llegó una racha de 5 derrotas al hilo, ante Panteras, Toros y Garzas de Plata. Con un récord de 8 triunfos y 16 derrotas era la última llamada y la directiva tuvo que buscar un nuevo rumbo para componer y buscar pasar a playoffs.

Apareció entonces la figura de Maurice Riddick, un joven entrenador que toda la campaña había participado como asistente en el equipo; quien supo darle dinámica y efectividad al equipo para componer el rumbo. Riddick arrancó su labor con dos triunfos consecutivos ante Soles de Mexicali, actual campeón y segundo mejor equipo de la LNBP este año, y culminó con una marca de 9 ganados y 3 perdidos en temporada regular (para terminar el año con un récord global de 17 triunfos por 19 descalabros).

El nuevo entrenador supo sacar jugo a la letal combinación perimetral de Marigney y Jones, una de las duplas más desequilibrantes de la Liga. Encontró en Sergio Escobar y Leroy Davis dos hombres esenciales para el buen funcionamiento defensivo, sacándoles una producción que sus antecesores no lograron.

Finalmente, en mancuerna con la directiva y gracias al apoyo del Gobierno del Estado que se hizo cargo de la nómina de jugadores en buena parte de la temporada regular, se hicieron cambios para traer a Matt Gwynne, Brandon Provost y Benjamin Puckett jugadores que mostraron gran efectividad en el cierre de campaña.

La última vez que el equipo tuvo una temporada exitosa, con participación en playoffs, fue en 2011-2012 y desde entonces no se lograba recuperar el entusiasmo completo de la afición. Gracias al trabajo de Riddick y sus jugadores, que construyeron una verdadera familia en

Barreteros, se logró un cuadro que vencía y convencía. La afición se compenetró con su equipo y todo pintaba para un cierre de campaña espectacular y una mejor participación en playoffs.

Una dura noticia que afectó al equipo en los últimos juegos fue la baja de Leroy Davis, pieza fundamental en el esquema de Barreteros. Un problema de venas tapadas impidió su participación en los últimos 6 juegos de la campaña, lo cual representó una sensible baja; especialmente cuando se cerró el torneo con una racha de 6 partidos en 9 días.

Aún con la ausencia de Davis el equipo sacó la casta para ganar 4 de los 6 partidos, incluido el juego en que se dominó a Fuerza Regia; equipo que llegó con una marca de 31 ganados por un solo perdido. En el siguiente compromiso los de Monterrey salieron por el desquite y no sólo en lo basquetbolístico; fue un juego de gran desgaste en el que la peor parte la llevó Carl Jones (quizá el mejor hombre de Barreteros en el cierre de temporada), con una lesión que cortó su ritmo y mermo su desempeño hacia playoffs.

Así, con los efectos de problemas médicos y los ajustes de calendario realizados por la Liga, Barreteros calificó a la postemporada con toda la intención de trascender pero mermado para enfrentar a un equipo de Garzas de Plata que ya tenía una gran base y se reforzó al máximo para llegar a tope a la fiesta grande. La combinación de estatura, tiro exterior y, sobre todo, una nómina muy superior le permitió a la UAEH prevalecer sobre el cuadro de cantera y plata.

La temporada se fue pero dejó muchas satisfacciones compartidas por equipo y seguidores: se recuperó la chispa del buen baloncesto para Zacatecas, se creó una nueva identidad entre jugadores y aficionados, pero -sobre todo- un equipo de hermanos mostró como con garra, entrega y compromiso se le puede ganar a los mejores equipos de la Liga (como fue el caso con Fuerza Regia y Mexicali).

Ahora se espera que, a la par de la voluntad que siempre ha mostrado la directiva del equipo, los apoyos públicos y privados ayuden a mantener viva esta flama para que tengamos Barreteros nuevamente en la temporada 2017-2018.