16216202_1252315718168558_571818175_n16244588_1252315554835241_1560242732_o1198769983_fLa transición de ser jugador a un buen entrenador es algo que muchos basqetbolistas buscan, para -después de retirarse- seguir una carrera que los mantenga ligados al deporte de sus amores, pero pocos logran de manera exitosa. Hay quienes por años intentan, sin éxito, establecerse como directores técnicos profesionales. Para Maurice Riddick las cosas no fueron fáciles, todo le llegó en base a mucho trabajo, pero pareciera que el destino tenía planeado poner en el banquillo al actual entrenador de Barreteros.

A inicios de la temporada pasada aún estaba activo como jugador y sufrió una lesión en el tendón de Aquiles, la cual lo hizo perderse el resto de la campaña. Su equipo de entonces, Panteras de Aguascalientes, quiso aprovecharlo y -en vez de cortar al jugador de su plantilla- lo invitó a integrarse al cuerpo técnico como asistente. Fue una experiencia valiosa, que le ayudó a redondear su conocimiento del baloncesto, pero no lo consideró algo definitivo.

Aún estaba latente la posibilidad de rehabilitar su lesión y volver a las canchas, a fin de cuentas seguía en un excelente nivel. Pero el destino le tenía otra cosa en el camino, como el propio Riddick nos comenta: “el dueño del equipo de Guaymas (en CIBACOPA) me contactó para invitarme a dirigir su conjunto. Fue una gran sorpresa, de entrada ni siquiera estaba preocupado de si podría hacerlo o no; la cosa es que aún no decidía si quería volver como jugador y terminar mi carrera en mis propios términos. Pero pensé lo maravilloso que fue recibir la oportunidad de convertirme en entrenador tan sólo 3 meses después de mi lesión, así que acepté el reto; soy una persona que ama los retos.”

Y asumir la dirección técnica de un equipo profesional no es cosa menor para un hombre de 37 años, aún cuando se tiene una trayectoria muy amplia en el baloncesto. Pero Maurice estaba preparado, por todo lo que le tocó vivir como jugador y también por su experiencia en un ambiente deportivo muy exigente con un padre entrenador:

“No fue sencillo tener un padre entrenador; mi papá era muy duro conmigo como jugador. De inicio nunca me forzó a jugar, de hecho yo empecé como jugador de beisbol; desde que era pequeño hasta los 13 años jugué este deporte. Lo que siempre me dijo es que si vas a hacer algo tienes que hacerlo al 100%. Una vez que empecé a jugar baloncesto me la pasaba en el gimnasio, todos los días estaba trabajando para mejorar; veía vídeo a los 14 años, estaba estudiando el juego. Y es que empecé tarde, con lo que tenía mucho terreno que recuperar.”

Una vez que decidió que el baloncesto sería su vida, se metió de lleno. Pero sin importar que tanto avanzara nunca era suficiente para las altas expectativas de su padre, quien además lo dirigió en su equipo de preparatoria (high school). “Recuerdo regresar a casa después de ganar el premio al jugador más valioso del torneo de navidad; todo mundo está feliz, yo voy muy emocionado, y le pregunto si lo vió y él responde “Sí, y también vi tus pérdidas de balón y como dejaste libre a un jugador en la esquina, y que no jugaste fuerte en defensa”. Yo nunca recibí un comentario positivo de mi padre, pero no fue porque no me amara sino porque quería que yo fuera mejor.”

El alto nivel de exigencia rindió frutos, Maurice se convirtió en un jugador estelar a nivel universitario: primero en el Allegany College en Maryland (escuela de la que egresó también el ex-estrella NBA Steve Francis) y posteriormente en la Universidad  Bethune-Cookman en Florida. Estuvo dos años en cada institución y en ambos casos estableció marcas de tiros de tres puntos anotados, mientras que en la última terminó con un promedio de 18 puntos por juego en su carrera universitaria y se ubicó entre los tres jugadores con mejor porcentaje de triples encestados; junto a J.J. Redick de la Universidad de Duke (quien actualmente milita en los Clippers de Los Ángeles en la NBA).

Vino la graduación y la búsqueda del profesionalismo: “Al graduarme tuve la oportunidad de entrenar con varios equipos: Lakers, Clippers y Magic, aunque no se logró concretar nada. Luego tuve la oportunidad entrar a la ABA (American Basketball Association) gracias a una invitación del entrenador del equipo de Las Vegas.” De ahí su buen nivel lo llevó a un nuevo equipo, los Dragones de Tijuana. Ahí tuvo una excelente temporada en la que, además, tuvo la oportunidad de jugar con Enrique Zúñiga, quien acabó cambiándole la vida.

Zúñiga convenció al dueño de Lechugueros de León de contratar a Riddick, abriéndole las puertas de México. Pero de nueva cuenta, encontraría una situación complicada que le brindó la oportunidad de mostrarse: “Llegamos a un gran reto: el equipo acababa de ser subcampeón de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional, con jugadores como Horacio Llamas y Reggie Jordan; pero por razones económicas dejaron ir al núcleo del equipo. Entonces los jugadores nuevos teníamos que enfrentar altas expectativas para la siguiente temporada.”

Lograron mantener al equipo en los primeros lugares y Maurice destacó con más de 20 puntos anotados por juego, liderando al equipo a las semifinales de la Liga y generando interés en otras latitudes. “El año siguiente volví a jugar en México pero después seguí oportunidades en todo el mundo: Argentina, Holanda, China y luego tres años en Brasil. Entre estos movimientos internacionales tuve la oportunidad de regresar a México en 2007 para ser el mejor anotador y campeón en el CIBACOPA (Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico).”

En México este hombre encontró varios equipos que lo recibieron con los brazos abiertos, pero aún más quedó encantado con el país y encontró aquí al amor de su vida. Tanto así que actualmente cuenta con la nacionalidad mexicana, pues su esposa es originaria de León: “La conocí en mi primer temporada ahí e iniciamos como buenos amigos, seguimos en contacto cuando regresé a casa y aún cuando fui a jugar a otros países. Las cosas crecieron a partir de ahí, con una relación a larga distancia primero, luego nos reunimos cuando yo jugaba en Brasil y finalmente nos casamos hace cuatro años.”

Vemos que, de una forma u otra, las cosas terminan acomodándose para Maurice Riddick. Los retos siguen surgiendo y el está siempre dispuesto a trabajar al máximo al enfrentar cada oportunidad que se le presenta. Así, cuando se presentó la oportunidad de debutar como entrenador en Guaymas -con el respaldo de su esposa, una sólida trayectoria en el baloncesto y una red de apoyo de colegas- decidió lanzarse a la nueva aventura:

“Tomé como base las cosas en que creo y trabajé a partir de ahí. Tuvimos un buen año, durante la primera mitad de la temporada nos mantuvimos empatados en el primer lugar y cerramos el año en la tercera posición. En semifinales perdimos con Mazatlán, el eventual campeón.”

Apenas salía de esta gran experiencia cuando tuvo acercamientos de Barreteros para traerlo como asistente a Zacatecas; el equipo supo ver el potencial latente en su experiencia y capacidad para entender el juego: “Creo que mi experiencia en la LNBP y mi capacidad de analizar a los equipos, a partir de mi conocimiento de las tendencias de los entrenadores (por haber jugado contra ellos o dirigido contra ellos en CIBACOPA), me ayuda para preparar nuestros partidos.”

Aunque siempre está dispuesto a hacer todo lo que esté a su alcance para lograr los objetivos planteados, tiene claro que esto es un trabajo de conjunto:

“Esto no se trata de mi, sino que se trata de nosotros; si los jugadores no me respetaran no estaríamos en una racha ganadora en este momento. Como entrenador debes tener jugadores que te respeten y estén dispuestos a ejecutar lo que les pidas hacer. Estoy feliz con el grupo de hombres que tenemos, con la energía que brindan dentro y fuera de la cancha. Eso es lo que nos distingue y, cuando las cosas se ponen difíciles, lo que nos hace sacar algo bueno. Todo ocurre tan rápido, que lo mejor que puedes hacer es prepararte tanto como te sea posible y disfrutarlo.”

Sobre cuál ha sido la diferencia con su llegada al equipo, es claro al reconocer el valioso trabajo de sus predecesores y señala que un punto fundamental fue la energía del conjunto:

“Una vez que me hice cargo del equipo lo primero que quería hacer era ajustar el ánimo del equipo: cuando estás en una racha de 5 derrotas la energía del grupo cambia y la mentalidad cambia, estábamos desanimados dentro y fuera de la cancha. Había que recordar que estamos aquí para divertirnos; sabemos que esto es un trabajo, pero para obtener mejores resultados hay que pasarla bien, construir un ambiente positivo. Si estas feliz y estás trabajando duro puedes aceptar los resultados, cualesquiera que sean. Por eso era esencial mejorar la energía.”

Los jugadores han hecho un trabajo sensacional en ese sentido, desde el primer día se mostraron dispuestos a darlo todo por Maurice porque creen en lo mismo que él: Dios, familia y equipo: “En mi vida Dios es siempre lo primero y la familia viene justo después de Él, y decimos equipo pero entre nosotros nos vemos como familia. Eso hace la diferencia.”

Sobre el reto que enfrenta para el cierre de campaña, cierra de forma contundente, con ideas que apuntan a cosas buenas para la afición zacatecana: “No quiero que nos volvamos complacientes, así que les recuerdo a los jugadores dónde estábamos para seguir trabajando duro; aún no estamos completamente listos, falta un cierre duro de campaña para lograr lo que buscamos. Se trata de respetar el juego, mantenernos como un equipo bien unido y aceptar el reto que nos espera con miras a la postemporada.”