Paul Marigney: el basket en la sangre

Barreteros está de regreso, no sólo por volver a participar en la LNBP después de una temporada de descanso sino por su marcado ascenso en nivel de juego de las últimas semanas. Este crecimiento colectivo perfila al conjunto zacatecano a un fuerte cierre de temporada e ilusiona a su afición para cosas importantes en playoffs.

Parte importante de este repunte surge del trabajo de Paul Marigney, un veterano de 33 años que -aunque cuenta con una trayectoria considerable- sigue entregándose y emocionándose en la cancha como lo hacía desde su infancia en Oakland, California. Paul no sólo es un pilar del equipo por su versátil aporte en la duela -que incluye anotar puntos con certeros tiros y penetraciones al aro, bajar importantes rebotes o ayudar a distribuir el balón- sino también por el liderazgo que ofrece al equipo y su contribución para la armonía de la familia Barretera.

Platicamos con el número 40 del conjunto zacatecano, para conocer más de sus antecedentes y de las cosas que espera brindar al equipo. El jugador nacido el 26 de octubre de 1983 comentó que el basket no fue su primer deporte, sino que de niño jugó béisbol y era un buen short-stop. Sin embargo en su sangre, y su destino, tenía otra cosa marcada: “Mi papá fue quien me introdujo al baloncesto, el fue jugador profesional en la NBA (a inicios de los setentas con los Warriors de Golden State) y en varias ligas en el extranjero”.

En sus años mozos no hizo tanto caso de este deporte pero la cosa cambio al darse cuenta que podía ser bueno en él. “Me metí en serio a los 8 años porque al jugar con niños más grandes, de 11 o 12 años, me di cuenta de que tenía un talento que debía aprovechar”. A partir de ahí se desarrolló jugando de forma paralela en los equipos de sus escuelas y en partidos “callejeros”.

Cuando llegó a la prepa ya era un jugador consolidado: fue líder de todo el estado de California en puntos anotados, e incluso su jersey fue retirado en su escuela (Castlemont High School) después de promediar 19 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias en su último año. Recibió ofertas de becas colegiales de todo el país pero al final se decidió a asistir a la Universidad de St. Marys, por su cercanía a casa: “de esta forma mis familiares podrían ir a verme y apoyarme todo el tiempo pues sólo necesitarían manejar unos 20 minutos para llegar, en vez de tener que atravesar todo el país para asistir a un partido”.

Tuvo una carrera colegial estelar, despidiéndose de St. Marys con promedios de 17 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias en la temporada 2004-2005. Después de graduarse llegó la decisión de hacerse profesional, dedicando su vida al baloncesto: “Había que llevarlo al siguiente nivel y ver qué tan lejos podía llegar”.

Y su talento en verdad lo ha llevado lejos. Con 11 años de trayectoria, Paul ha jugado en 7 países distintos (Venezuela, Líbano, Filipinas, Italia, Francia, Israel y México). Llegó a nuestro país apenas el año pasado, cuando participó en el Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico (CIBACOPA) con los Ostioneros de Guaymas; equipo dirigido por Maurice Riddick, actual entrenador de Barreteros. Esta primer experiencia en México y la continuidad de trabajo con Riddick (un joven entrenador pero con gran experiencia en el baloncesto mexicano) le ha permitido una inserción más que exitosa en nuestro país, siendo designado al Juego de Estrellas de la LNBP como parte de los mejores extranjeros de la liga.

No todo el año ha sido perfecto, de hecho el inicio de temporada de Barreteros fue un tanto complicado; aunque en lo individual Marigney tuvo buenos resultados, los triunfos no llegaban al equipo como él y la afición querían. Afortunadamente, con el avance de la campaña, la situación se ha estabilizado y ahora el nivel de juego de Zacatecas se muestra en franco ascenso:

“La temporada no ha sido fácil, pero la vida no es fácil. Todos pasamos por cosas en la vida en que debemos ser fuertes mentalmente. Yo creo que Dios no nos pone en nada que crea que no podremos manejar. Nos quedan 10 juegos y ahora nos hemos puesto en una posición para tomar las cosas complicadas que ocurrieron en un inicio para convertirlas en algo bueno para todos.”

Con la postemporada a la vuelta de la esquina -y los triunfos de calidad obtenidos el pasado fin de semana contra Soles- parece que Marigney, y todo el equipo, toman ritmo en el momento justo de la temporada: “Creo que así es, el equipo ya tenía buena química con la base de jugadores que ha estado prácticamente todo el año -Leroy, Checo, Raúl, Pablo, James, Carl y yo; luego la directiva ha hecho cambios para buscar la combinación correcta alrededor de este núcleo y parece que llegamos a un buen momento. Hemos pasado por mucho juntos, con las altas y bajas de la campaña, con lo que de verdad estamos unidos y listos para hacer algo grande.”

Para Paul la clave de esta familia de Barreteros, porque resalta que ve a sus compañeros como hermanos, es que los une el mismo objetivo y a la vez cada quien entiende su rol en el equipo. Hay quienes tienen la responsabilidad de anotar, distribuir el balón o recuperar rebotes, pero cada quien asume la parte que le toca. Como ejemplo destaca el aporte de dos de sus hermanos. “Poca gente entiende lo valioso que es Leroy para el equipo: puede que no siempre aparezca en la hoja de estadísticas, pero su aporte es esencial para nuestros triunfos. Y Checo (Escobar) es grandioso en defensa, siempre está en el lugar correcto en el momento correcto.”

Así la capacidad de poner el ego a un lado, por bien del equipo, ha sido un logro importante de Zacatecas rumbo al cierre de la campaña: “Estas cosas nos hacen un buen equipo en este momento y aún tenemos espacio para mejorar. Estoy emocionado, muy emocionado, con el nivel de juego y de confianza que tenemos ahora; estamos jugando con un sentido de urgencia que nos lleva a sacar las jugadas que queremos cuando las queremos.”

Vemos que la visión de Marigney, con los hechos que él y todo el equipo muestran en la cancha, le dan a la afición para soñar en una participación importante en lo que queda de la campaña. En este sentido el jugador quiso cerrar un con un mensaje para los seguidores de Barreteros: “Quiero agradecerles por todo el apoyo que nos han brindado. Vamos a dejar todo en la cancha por ustedes y necesitamos su energía y pasión